La inteligencia emocional

 

 

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Tal vez damos demasiada importancia a nuestro intelecto y el uso de la lógica, y no tanta a las emociones.

Si embargo, las emociones son vitales en nuestro desarrollo.

Si nos movemos en el sentido estricto, se define la inteligencia emocional como una habilidad humana que permite percibir, comprender y regular las emociones propias y de aquellos que nos rodean.

Este hecho provoca un crecimiento intelectual y emocional que sirve para transformar nuestro propio comportamiento y pensamiento.

 

La importancia de las emociones

Pensando en el poder que tiene las emociones como generadoras de cambio, dado que inciden directamente en el comportamiento y pensamiento, es obvio que cumplen un papel vital en la formación de la personalidad.

No hay que olvidar que reprimir las emociones es una señal muy negativa para nuestra salud mental.

Ser observador

Si eres una persona observadora, encontrarás cada día que puedes mejorar o motivar una mejora en el mundo de los demás.

De esta forma también podrás localizar motivaciones para ti mismo.

El lenguaje corporal, los tics o el propio comportamiento humano pueden ser fuente de riqueza para ti.

 

Ser consciente de uno mismo

Nadie es perfecto. Como tal, tenemos debilidades y fortalezas con las que hemos de convivir. Sin embargo, no hay razón por la que no podamos luchar día a día contra nuestras flaquezas y reforzar aquellas aptitudes en las que somos más competentes.

El pasado queda atrás, vives el presente

Una persona que ha desarrollado una inteligencia emocional sana y eficiente sabe que el pasado quedó atrás.

No se ha de vivir en aquello que sucedió, pues no volverá.

Debemos aprender de lo que pasó, aplicarlo al presente para mejorar como personas y mirar la futuro sin miedo y con esperanza.

 

Ser un buen oyente

Otro rasgo de las personas con una alta inteligencia emocional es que saben escuchar.

Esos conocimientos los aplicarán a sí mismos para ser más ricos y plenos.

 

Uso de la ética

Es evidente que la inteligencia emocional, dada su importancia en las emociones humanas, es una habilidad que nos permite conocernos mejor y ser más ricos y plenos a todos los niveles.

 

 “El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas al cambiar sus actitudes mentales.”

 

-William James-

 

 

Aprender a soltar…

 

 

Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida.

Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario,

puedes perder la alegría.

 

Por eso a veces es tan importante romper fotos, quemar cartas, destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa…

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

 

Dejar ir… soltar… desprenderse…

La vida está para adelante, nunca para atrás.

Pero no por orgullo, ni por soberbia… sino porque ya no encaja allí.

En ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio,

en ese oficio…

Ya no es el mismo que se fue hace dos días, hace tres meses, hace un año…

Por lo tanto no hay nada a que volver.

 

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo.

Solo es costumbre, apego, necesidad.

 

Cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte…

Queriéndote…

 

10 pasos para amarte a ti mismo 

 

 

Deja de criticarte.

La crítica nunca cambia nada. Niégate a criticarte.

Acéptate exactamente tal y como eres. Todo el mundo cambia. Cuando te criticas, tus cambios son negativos. Cuando te apruebas, tus cambios son positivos.

* No te asustes.

Deja de aterrorizarte con tus pensamientos.

Es una forma horrible de vivir. Busca alguna imagen mental que te produzca placer (la mía son las rosas amarillas) e inmediatamente reemplaza el pensamiento aterrador por uno agradable.

* Sé amable, apacible y paciente.

Sé amable contigo. Pórtate bien contigo. Ten paciencia contigo mientras aprendes esta nueva forma de pensar. Trátate como tratarías a una persona a la que verdaderamente amas.

*Sé tolerante con tu mente.

El odio a uno mismo es el odio a los propios pensamientos. No te odies por tener los pensamientos que tienes. Cámbialos suavemente.

* Elógiate.

La crítica destruye el espíritu interior. El elogio lo construye. Elógiate todo lo que puedas. Alábate por lo bien que haces las cosas, por más insignificantes que sean.

* Bríndate apoyo.

Busca formas de apoyarte. Recurre a tus amigos y déjate ayudar. Es muestra de fortaleza pedir ayuda cuando se necesita.

* Sé indulgente con tus aspectos negativos.

Comprende que los creaste para satisfacer una serie de necesidades. Ahora estás encontrando formas nuevas y positivas de satisfacer esas mismas necesidades. De modo que deja amorosamente que las viejas pautas negativas se vayan.

* Cuida de tu cuerpo.

Infórmate sobre cuál es la nutrición adecuada para ti.

¿Qué clase de combustible necesita tu cuerpo para obtener la energía y vitalidad óptimas? Infórmate sobre las distintas modalidades de ejercicio físico que existen. ¿Qué tipo de ejercicio te gustaría hacer?

Mima y venera el templo en el que vives.

* Trabajo con el espejo.

Mírate a los ojos a menudo. Expresa el creciente amor que sientes por ti.

Perdónate mirándote al espejo. Conversa con tus padres mirándote al espejo. Perdónalos también.

*  ¡Hazlo ya!

No esperes a sentirte bien, ni a perder peso, ni a tener el nuevo empleo o la nueva relación. Empieza ahora a hacer cosas y hazlas lo mejor que puedas.

 
Louise L. Hay.

La felicidad es el camino…

 

“La felicidad no es el final del camino ,es el camino”

El sendero se abre delante de mi en abanico.
Por lo menos cinco rumbos diferentes se me ofrecen.
Ninguno pretende ser el elegido, sólo están allí.

Un anciano está sentado sobre una piedra, en la encrucijada.
Me animo a preguntar:
-¿En qué dirección, anciano?
-Depende de lo que busques —me contesta sin moverse.
-Quiero ser feliz —le digo.
-Cualquiera de estos caminos te puede llevar en esa dirección.
Me sorprendo:
-Entonces… ¿da lo mismo?
-No.
-Tú dijiste…
-No. Yo no dije que cualquiera te llevaría; dije que cualquiera puede ser el que te lleve.
-No entiendo.
-Te llevará el que elijas, si eliges correctamente.
-¿Y cuál es el camino correcto?..

El anciano se queda en silencio.
Comprendo que no hay respuesta a mi pregunta.
Decido cambiarla por otras:
-¿Cómo podré elegir con sabiduría? ¿Qué debo hacer para no equivocarme?
Esta vez el anciano contesta:
-No preguntes… No preguntes.
Allí están los caminos.
Sé que es una decisión importante. No puedo equivocarme…

El cochero me habla al oído, propone el sendero de la derecha.
Los caballos parecen querer tomar el escarpado camino de la izquierda.
El carruaje tiende a deslizarse en pendiente, recto, hacia el frente.
Y yo, el pasajero, creo que sería mejor tomar el pequeño caminito elevado del costado.

 

Soy yo el que ahora, completo, debe decidir el camino.

Me siento en el lugar que ocupaba el anciano y me tomo un tiempo, simplemente el tiempo que necesito para tomar esa decisión.

Sin urgencias. No quiero adivinar, quiero elegir.

Llueve.
Qué importa si las gotas me mojan un poco, importa el camino.
No importa llegar, importa el camino.
En realidad nada importa, sólo el camino

Gracias…

 

 

Mantente en un estado de gratitud constante…

Por todo lo que eres y por todo lo que tienes.

Dale a cada momento, a cada situación… el valor que tiene.

 

Vive saboreando…  disfrutando el café que te tomas, el aire que respiras,

la ducha en la mañana, las sábanas limpias en la noche.

 

El nivel vibratorio de la gratitud es altísimo.

Las ondas son similares a las del amor, poderoso por sí mismo.

Si logras mantenerte en ese estado por un tiempo considerable

y de manera sostenible… los pequeños milagros se acercarán a tu vida.

 

El simple hecho de vivir consciente y despierto cada  momento…

Sintiéndose vivo y presente, ya es suficiente.

 

El universo solo sabe de vibraciones…

Esas vibraciones que irradias a través de tu estado de ánimo

son las semillas que estás plantando en tu día a día.

 

Se recoge lo que se siembra multiplicado por diez.

 

A veces

 

 

A veces, sólo a veces…

Retirarse no es rendirse. Estar en contra no es agredir.

Cambiar no es hipocresía y derrumbar no es destruir.

Estar a solas no es apartarse y el silencio no es no tener que decir.

Quedarse quieto no es por pereza.

Sumergirse no es ahogarse, ni retroceder es huir.

 

A veces, sólo a veces…

Hace falta lograr soltarse, izar las velas, abandonarse,

dejar que fluya, que el viento cambie…

Cerrar los ojos y saber que todo saldrá bien.

MANTRAS PARA EL CAMINO

 

 

1- Las cosas son para bien.

2 – Soy más que este cuerpo.

3 – Mi vida es un reflejo de mis pensamientos.

4 – Puedo cambiar mis pensamientos.

5 – Soy responsable de mis acciones.

6 – Me abro a presenciar cosas buenas.

7 – Tengo fuerza para experimentar mis sentimientos.

8 – Ser vulnerable es permitirme sentir.

9 – El miedo es un grito de auxilio al amor.

10 – Tengo un propósito.

11 – Soy libre de crecer y probar cosas nuevas.

12 – Confiaré en mi intuición.

13 – Merezco ser amado. No me conformaré con menos.

14 – Todas las personas pueden enseñarme algo.

15 – Confío en que estoy en el lugar adecuado.

16 – Valgo la pena.

17 – Mi éxito no se mide con cosas externas.

18 – Daré lo que quiero recibir.

19 – No me avergüenzo de lo que siento.

20 – Ya soy. Aquí, Ahora.